Según el artículo “Los Japoneses y los Robots” publicado en el e-zine AnimeBaka, el primer mecanismo automático japonés se inventó en el siglo XII para irrigar los campos de arroz durante la época de sequía. En los siglos XVII y XVIII se desarrollaron muñecas (karakuri ningyo) que se movían de forma mecánica y son consideradas los primeros robots, aun pueden observarse en el Festival de Takayama. Finalmente, en 1927, nació el primer robot real en Japón, usando tecnología occidental. Podía mover los ojos, sonreír y hasta escribir. Se le llamó Gakutensoku, que significa "aprender por razones divinas". Así que la historia de los robots en Japón es de larga data y se afianzó aun más luego de la 2da Guerra Mundial, con la aparición de mangas como Tetsuwan Atomu (Astroboy) y Tetsujin 28-go (Ironman 28).
El pequeño robot y el super robot:
El finalizar la 2da Guerra Mundial, los mangas que se publicaban en Japón estaban orientados a la distracción de la población con respecto a la situación en que se encontraban, por medio de historias rosas, personajes llenos de sueños y esperanzas para el futuro. Osamu Tezuka se tomó muy en serio esto de las “esperanzas para el futuro” al crear a un niñito mecánico como protagonista de su historia Tetsuwan Atomu; el manga publicado en 1951 y luego adaptado al animé en 1963, narraba la historia de un robot con aspecto de niño el cual había sido creado para reemplazar al hijo fallecido del científico. En contra de la concepción occidental, Tezuka presentaba en su obra a un robot capaz de defender a la Humanidad y más aun, un robot que guardaba dentro de si un simbólico recuerdo del horror de la guerra…un corazón de energía atómica.
Se considera a Astroboy como el primer androide o cyborg de la historia del manganimé, y luego del nacimiento de este pequeño de enormes ojos, otros autores usaron la idea de un robot infantil, como es el caso de Doraemon (de Fujio-Fujiko en 1970) y más adelante Arale, de Dr. Slump (de Akira Toriyama en 1980).

Esta idea del androide y cyborgs ayudando a la humanidad, fundó las bases de los grandes robots. En 1956, el autor Mitsuteru Yokoyama creó Tetsujin 28-go, historia que fue adaptada al animé en 1963. A diferencia de la historia de Tezuka, el manga de Yokohama contaba las aventuras de un niño que manejaba a un robot gigante por medio de controles que guardaba en una maleta (lo que yo llamo el precursor de los juegos de video). De esta forma, nació una relación muy útil entre humanos y máquinas, para defender al mundo, y quedó marcado el inicio de las dos corrientes básicas dentro del género mech: los androides (o cyborgs cuando tienen parte orgánica y parte artificial) y los super robots controlados por humanos.

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